Las piscinas de Cheste
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De : PEÑALOSA ( Ahora Antonio)

PARA: NUESTRA UNI

LAS PISCINAS DE CHESTE

 

En un complejo, tan complejo, como el complejo universitario de Cheste, no podía faltar, como no faltaba, la piscina. A falta de una, dos. El único problema que, parece ser, se les pasó por alto a los diseñadores de la laboral es que, durante los meses de otoño, invierno y primavera, es decir durante el curso, no estaba el tiempo para muchos baños. ¿Otra cosa inútil de la Uni? ¡Ni mucho menos!

 

Entre una selva de bancos de piedra (de una tonelada), papeleras de hierro y cemento (dos toneladas), pedruscos, tablas, plásticos y otras maravillas, la vida , en forma de renacuajos, crecía en los charcos formados por la lluvia.

 

Aparte del interés ecológico, las piscinas tenían interés deportivo. Uno de los deportes multitudinarios que se practicaba era el churria. En él participaban quinientos, mil o dos mil chavales que formaban quinientos, mil o dos mil equipos de un miembro (la laboral no era mixta por entonces). Este deporte se practicaba en la piscina cuando el agua se había secado y los renacuajos se habían metamorfoseado en renacuajos secos. Para practicarlo hacía falta una pelota de dureza superior a la del diamante. Había dos reglas:

 

1ª- una vez cogida la pelota, había que procurar traspasar con ella la espalda del desgraciado más próximo.

 

2ª- si no habías cogido la pelota, había que procurar no ser atravesado por ella.

 

El hecho de que los equipos fueran unipersonales no implicaba que no hubiera valores como la amistad en este juego. Si había dos espaldas para elegir, se solía sacudir al que era menos amigo tuyo.

 

A pesar de las condiciones de seguridad de la piscina, en los tres años que estuve, no tuve noticia de ningún ahogado. Ni tan siquiera hubo que lamentar problemas de ojos irritados por el cloro. Además, la gente no se meaba en la piscina, aunque tras algún pelotazo, si que se cagaban en la familia del pelotari. Era también manifiesta la ventaja que suponía el que , los que no sabían nadar podían usarla como los demás, sin sentirse desplazados.

 

Bien pensado, puede que los diseñadores de la piscina acertaron con no hacerla cubierta.

 

 

Por favor, escribe todo lo que se te ocurra sobre este tema, cualquier recuerdo tuyo es importante. No nos interesa el estilo literario,  lo que nos interesa a todos son tus recuerdos, que en cierto modo son también los de todos.

Envíanoslo en formato Word, a la dirección de Barroso: pruden@wanadooadsl.net

 

 

Última modificación: 04 de julio de 2003