|
|
|
|
Prólogo a la colección “El Algarrobo Seco”
Este pequeño prólogo tiene la intención de introducir a esos cientos de miles de lectores (aprovecho para invitar a Barroso como editor y Fonfría como impresor a añadir todas las alabanzas que la obra merecen) a esta espontánea colección de historias. El arranque de esta colección parte, como todos podéis imaginar, del reencuentro, después de cerca de treinta años de antiguos alumnos del Colegio Águila. Ya cuando empecé a recibir las listas de algunas de las aulas por correo electrónico (Andrés del Val y Marcelino Medina) empecé a recordar algunos detalles y anécdotas que se reforzaron después de estar hablando más de media hora por teléfono con Pruden. Medio eufórico se iban agolpando uno tras otros esos pequeños retazos. Los recordaba a todos ellos de forma muy entrañable. Pensé de pronto que detrás de cada uno de esos finísimos recuerdos había una historia y que cada historia llamaba, a su vez, a otra historia. Sentado en mi mesa de forma involuntaria, en un papel usado, iba anotando, como me venían a la cabeza: “El tío del palo du”, “El mecano de hojalata”, “El volante del Seiscientos”, “La estampida del aceituno”, “El Belén resplandeciente”, ... . Un recuerdo tras otro. Dependiendo del recuerdo pasaba de una contenida tristeza, de añoranza, a la más alegre carcajada... Estaba eufórico y, casi sin pensarlo me puse a escribir una de ellas (“El tío del palo du”). Después pensé que cada anotación en aquel folio usado merecía escribir “su” historia. Nunca he tenido la escritura por afición, es decir, no he escrito nunca. No sé qué saldrá de todo esto. Espero que me perdonéis cuando estas historias “chirríen” o pequen de pedantes o falta de gracia. Es probable que sea así pero también espero que ayuden a que paséis un rato divertido. No sé el alcance de esta colección ni cuántos títulos contendrá... pero, como dice un proverbio chino, “un largo camino empieza por un pequeño paso”.
Primero pensé en titularlas “Apuntes” pero primero, porque sonaba muy académico, muy realista y poco literario y, segundo, porque me acordé de esas colecciones de cuentos que nos fascinaron de niños: “La ballena alegre”, “El Barco de vapor” pensé que aunque estrictamente no fuera una colección de cuentos, la iba a declarar como tal, por narices, porque para eso estamos en un país con libertad de autor y toda esas cosas y que, dudando entre algunos títulos para el nombre de la colección, le iba a poner “El Algarrobo Seco” porque representaba el monte donde también pasamos muchas horas, donde nos daba por pensar a algunos y a quitar las cortezas a los algarrobos a otros (para después morderlas de tal forma que algunos se secaron como consecuencia de esta infantil e inexplicable carcoma).
En todas estas historias (las escritas y las que están por serlo) los verdaderos protagonistas sois más vosotros que yo mismo pues, por mi forma de ser de entonces, fui más testigo que partícipe (tenía y sigo teniendo poca iniciativa, soy más espectador que jugador). Por eso os quería agradecer y reconocer a todos vosotros, protagonistas, todos esos ratos. También quería dar las gracias a todos los que distéis un paso adelante para hacer “cosas”, que nos organizasteis para que hiciéramos cosas, que perdisteis parte de vuestro tiempo para que nosotros ganáramos calidad en el nuestro... A esos hombres buenos que han hecho que no seamos tan malos. A todos esas personas que cuando miramos hacia atrás vemos todavía sobresalir en nuestros recuerdos y a todos aquellos más anónimos pero igual de esforzados (que aunque tal vez no tan populares también se preocuparon por nosotros). En fin el “dire”, todos los tutores, todos los profesores (tan entrañables) y algunos de nuestros compañeros que también se volcaron en apoyarnos a los demás porque, desde la distancia en el tiempo y más pronto que tarde (ya, justo, en la “laboral” de Sevilla para hacer el bachillerato) me di cuenta de lo valioso de todo lo que me distéis y lo valiosos que sois. LO DIGO CON TODA SINCERIDAD, NO POR PEDANTERÍA O FALSA RETÓRICA. Aprendimos muchas cosas pero, sobre todo, a convivir, a respetar, a compartir... que es muchísimo. Gracias, muchísimas gracias... Espero devolveros parte con esta pequeña colección alocada que ya tiene publicadas en el mercado los tres primeros títulos:
El hombre del palo du (Colección “El Algarrobo Seco” nº 1) Firmamento de Quesitos (Colección “El Algarrobo Seco” nº 2) Gastronomía Milimétrica (misma colección nº 3).
Tengo en mente otros muchísimos títulos algunos de los cuales ya he introducido en párrafos anteriores (“La Estampida del Aceituno”, “El volante del seiscientos”, “Mecano de hojalata”) y otros que os adelanto sin conocer su orden de aparición pero que presentan títulos tan sugerentes como: “Seis pisos o ciento y pico escalones”, “Salvador y el violín”, “Expediciones: el mundo es redondo”, “Sancho en la ínsula de Barataria”, “Dardos artesanos”, “Al vent”, “116 a 2”, “Trampa a los del BUITRE”, “Algarrobas y otros frutos del monte”, “Las fichas”, “El hit-parade de HAMELIN”, “Los Javaloyas”, “La Alameda”, “Choleck”...
Espero que lo paséis bien leyéndolos... y que me contéis que os parece (para no desanimarme que sino, lo mismo, sólo se queda en tres títulos).
Paco Ruiz (frromero@indra.es)
Por favor, escribe todo lo que se te ocurra sobre este tema, cualquier recuerdo tuyo es importante. No nos interesa el estilo literario, lo que nos interesa a todos son tus recuerdos, que en cierto modo son también los de todos. Envíanoslo en formato Word, a la dirección de Barroso: pruden@wanadooadsl.net
|
|
Última modificación: 04 de julio de 2003 |